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miércoles, 13 de junio de 2012




Santuario
 
Luz de agua y estrella,
Altar torneado en el filamento
De la entraña del mundo,
Ofrenda de mágicas equilibristas
Piedras que caerían frágiles y pueriles
ante un suspiro o caricia de viento,
un ligero meneo de tierra caliente…
Por ahora prefieren congelarse
en la expresión del vacío efímero
que se contrae en el polvo del laberinto
estelar y la asombra… de estas rocas.

En su perpetua calma
recuerdan que son eternas,
si las comparamos
con la yema de mis dedos
emancipadores de sus fronteras
sublimes
sigilosas
estilizadas por su aroma pétreo

Siempre al descenso dispuestas
la madre tierra las seduce
y en el zumo de mi almario
redimen con la misma urgencia
de un destello, la vida.

Están vivas,
vibran
sus moléculas inquietas
me dejan con el aliento
enterrado en un instante…

… se quedan mudas
como un rezo milenario
sin palabras ciegas.

Las abuelas
cantan en el elipsis
se quedan sostenidas
por un bello silencio
de roca milenaria,
de universo solidificado,
de hueso del planeta
pedestal
recubierto
de canto y plegaria
de extrañeza antigua
por donde camina
la raza de los hombres
y mujeres de agua
que circulan el contorno del mundo
y evolucionan… y trascienden.

Todo y todos tenemos
un punto de equilibrio,
de sabiduría plena
donde la paz es protagonista
cuando lo encontramos
lo ofrecemos al mundo en caos para sentirnos infinitos

Se levantan...
una sobre otra,
nunca se tocan
parecen pegadas
unas con otras



Puño sobre puño,
piedra sobre piedra
huaca 
del tiempo

           espejismo       
ápice del peñasco  

Experiencia exquisita
Sereno asombro... que nutre,



... y la vista cansada de paisajes
comunes y sombríos
me lleva una elección 
de desapego
de rendirnos 
con humildad
ante las ilusiones cotidianas,
oportunidad perfecta
para reconectarnos
con el sigilo y la atención
al momento presente.

Sin pensamiento
la mente se suelta
del guión personal,

se sumerge en el descanso,
en la caricia del aire
que respiran las rocas, sin peso
encienden el gozo interno
la fuerza para continuar,
que se siente 
cada vez más
como un milagro
de nuestra limitada
existencia.

Danza quieta de piedras
butoh protector de la Pacha Mama
y del viajante que logra
atrapar la harmonía
con sus manos.

Calladas lo dicen todo
Cuando aparece un punto de balance y quietud
como expertas contorsionistas
se sostienen firmes
y esculturales, las piedras.

Desafían al viento,
al vaivén del tiempo,

a la gravedad y el susurro
de nuestra propia impaciencia.

Como una cascada de piedra
que nos purifica,
se yerguen
con derroche de belleza
una sobre otra
aire sobre aire
agua sobre agua
persona sobre persona
conciencia sobre ciencia
amor sobre verdad
escultura temporal,
ensueño que atrae
balance, vida, paz.


Paz atenta
al momento presente.

Con claridad renovada
Puedo sentir cómo me mira,
me seduce con su mirada de piedra.

Tiempo sobre tiempo de sobra
por que en ellas la vida es intemporal,
piedras que solo por un instante
de asombro y de contacto
con el origen humano,
me salvan

Tótem antiguo y efímero
que abrís mi conciencia
de la energía en equilibrio
que nos suspende en la imagen,
en perpetuidad incomprensible
en la visión y el intento...

Me miran petrificadas,
en medio de la naturaleza
murmuran sin palabras
co-crean más allá
del pensamiento humano.
¿Qué es la vida sobre la vida,
este experimento cotidiano
cuando termina?
¿Cuando caeremos
en la última morada?


Contacto con ese lado primitivo
y divino de la belleza
con esta necesidad de crear,
de aprender a elevarnos
con humildad y compasión
y a caer al abismo
con los brazos abiertos
sin afanes y sin miedo.

Por Rodolfo Oreamuno Ramírez.





















  




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