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martes, 30 de abril de 2013

AHÍ ESTARÉ



Bendita mujer de colores pachamama
de aliento rebelde que remece la aurora,
cuando danzás a la luna redonda y pueril
recobrás poderes que tu rezo esparrama,
antigua fascinación que tu femenino añora,
amor predilecto que te hace sabia y febril.

Bendita la tierra que florean tus pasos,
de felices huellas como indias insurgentes
se llena el camino cuando cortás y liberás
la pulsión de la sombra, anatema del caos
que ha pactado mil crónicas de muerte
al canto de tu voz y el goce de tus caderas.

Bendito el arrebato de tu desnudez altiva,
la fragancia del roce apetecido por el universo
se libera como serpiente etérea de los océanos,
ante el contacto con tu luminiscencia nativa
tu crisol florescente enternece mi verso,
enerva la mirada y el vértice de mis manos.

Si acaso la huerta del resplandor de tu linaje
dejara de ser territorio fértil para tus sueños...
yo ächaman hundiría mi faz y mi suspiro en la tierra
y haría germinar de la entraña del mundo
la esperanza, la compasión y la dicha,
para que tus pies continúen danzando
las fuerzas cósmicas del jaguar y el venado,
del halcón y la tortuga... Desde mi inexistencia
seré el vaho entre las piedras temascales
y el humo de obsidianas sempiternas.
Ahí estaré sumergido en el misterio de la noche
si acaso un día de tantos la luna pereciera. 


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Por Rodolfo Gerardo Oreamuno Ramírez

lunes, 22 de abril de 2013

LA TIERRA PREVALECERÁ




Soy la Tierra, polvo de estrella nacido del cosmos,
memoria extendida desde el estallido primigenio,
soy la partícula embebida en el fulgor de la nada.

Soy el canto de la raíz y la sombra de la nube,
alquimia en el vórtice de la luz preñada de conciencia,
soy la maravilla del multiverso forjada por los siglos.

Soy la Tierra, suspiro estremecido de cosechas antiguas,
mares y ventoleras que no se sosiegan con plegarias,
soy el grito nativo sumergido en la cascada de la vida.

Soy el muerto que se levanta y el tambor de los volcanes,
piedra madre de los poetas predilectos de la rebeldía,
soy el árbol resplandeciente de la sabiduría milenaria.

Soy la Tierra, átomo perecedero en el ala de la cucaracha,
templo de luz unificado a la mente infinita de la galaxia
soy la espiga del alba penetrada por aguas jeroglíficas.

Soy nosotros ligados de por vida a la pachamama,
heridos de guerra, dolor de ojos cegados por la barbarie,
mudez repugnante que carcome bosques y fiordos,
soy el grito de las madrugadas galopantes de miseria,
la lágrima ancha en el surco envenenado por los hombres,
la maldita terquedad de incendiarios y corruptos.

Soy lo que queda de vida para volver al mutismo creador
al espasmo de la huella sobre la ciénaga de la muerte
soy lo bello y la decadencia, la esperanza y la blasfemia
y más allá de mi propia ignorancia la Tierra prevalecerá. 




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Por Rodolfo Gerardo Oreamuno Ramírez 

domingo, 21 de abril de 2013

VOY A SEMBRAR UNA PRIMAVERA EN TU PECHO




Voy a sembrar una primavera en tu pecho,
una lluvia de estrellas perennes habitarán
tu mirada nocturna cuando me mires, y yo
silente, ante el ocaso de tu desamparo
beberé esas lágrimas que al fin cesarán.

Voy a cultivar la esperanza en tu ombligo,
un vendaval de semillas etéreas anidarán
en tu lengua traviesa cuando me abraces, y yo
profundo, ante el paisaje de tu desvelo
acariciaré esas heridas que al fin sanarán.

Voy a redimir mil mariposas en tu pubis,
un estallido de firmamento inmortal germinará
de tus certezas cuando me beses, y yo
intenso, ante el despertar de tu libertinaje
transmutaré esa energía que al fin ascenderá.

Voy a pintar un paraíso violeta sobre tu nimbo,
un pulso de ímpetu revolucionario resplandecerá
desde la planta de tus pies cuando me sueltes, y yo
sereno, ante la claridad de tu vuelo apacible
seré testigo de ese albedrío que al fin te liberará.






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por Rodolfo Gerardo Oreamuno Ramírez