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martes, 23 de julio de 2013

amor y Amor


 











Ese amor –minúsculo-
es lo contrario del Amor
-Mayúscula-
ese amor –minúsculo-
es un amor lleno de dogmas, y afectos infectados,
colmado de calabozos donde dios no llega,
donde se refugian las penas de los malqueridos,
de los golpes y los escupitajos sobre la faz,
de los trajes rasgados y los vestidos arrancados
en las torres de cristal como prisiones, es el exilio
de la carne estremecida, de privaciones…
ese amor sin Amor, traiciona
suele pedir perdón como una muletilla, 
le encanta llenarse las tripas de cadáver,
su cuerpo es un sepulcro de bestias y castigos.
Ese amor deja víctimas, es violento y lapidario
finge la tristeza como los orgasmos.

Ese amor que se escribe con minúscula y con torpeza
está basado en el disimulo, el ataque,
es un amor deteriorado por conveniencia
del ego, ese amor es tortura, estrangula,
Es un amor que despluma alas, dispara sin miramiento
Se alimenta de las pezuñas de su crueldad y su invento,
es tan irreal como nuestras máscaras…

En cambio,
ese Amor que se escribe con mayúscula sin pensamiento
-la poesía apenas podría ser su atisbo-
es un Amor total y poderoso,
está revestido de la luz del santo espíritu
y cuando nos permitimos sentirlo, libera.
Ese Amor con Amor
está presente porque es lo único que existe
es lo desconocido para siempre ahora
que hace conocido el esplendor, el milagro
de la existencia inmutable.
Ese Amor practica la vida a plenitud diariamente.
Ese Amor hace que sintamos el curso de los filamentos
que nos unen  a todas las especies vivientes
en la fragilidad del universo.
Es un Amor sin renuncias,
de convicciones y dulces armonías,
con reverencia se nutre de vida y de verdades
es tan real como nuestra propia esencia.






Por  R. Gerardo Oreamuno Ramírez

viernes, 19 de julio de 2013

TRIBU




Tribu descubierta,
límpida raíz de certezas
de corazones conectados
de memorias recurrentes
y el albedrío libertado
por el rezo de hombres y mujeres,
de abuelas eternas
y abuelos milenarios,
de danzas benditas
por la libre,
por la esperanza.

Tribu planetaria
consciente de sí misma,
de voluntades revolucionadas
de miles de hombres nuevos,
y mujeres nuevas
en la concordia pulcra
de la armonía exaltada
de las almas vivas
encarnadas y sintientes
que son aquí ahora
poseedoras del don
del amor incondicional
hacia todas las especies
entre todos y todas
las sentipensantes

Tribu de amor
de plena entrega
y recíproca
franqueza

Tribu que canta
los elementos
y los elementos
que danzan en el contorno
del tiempo y la mística

Tribu que soy sin ser tan solo yo mismo.
Tribu que se extiende desmesurada
como un vendaval de luciérnagas,
en celo.



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R. Gerardo Oreamuno Ramírez 

martes, 16 de julio de 2013

EN EL AHORA




En el ahora estamos
desdibujados por la ilusión del tiempo.
Desnaturalizada la presencia.
Depreciada su magnificencia.

El ahora que se llena
de todo lo que existe
-que no existe-
es el ahora de la demencia
el que se observa a sí mismo
separado de su fuente,
es el ahora de la mentira contundente,
la estampa de su propia idolatría,
de su laberíntico extravío
trampa y sometimiento 
al pasado o el futuro.

Este no-lugar que habitamos
y creamos como real 
es el ensueño originario 
de la mente humana,
danza ilusoria de objetos y masas
luces y crepúsculos
horas y vueltas lejanas
de un reloj de apetencias sin motivo
de reveses y deterioro.

En el ahora estamos
enraizados a la conciencia
prístina de lo inmutable.

En el ahora todo existe
como una posibilidad.

Nada es realmente lo que parece.

Y lo que es Real
No se siente amenazado
en el ahora.





Por Rodolfo Gerardo Oreamuno Ramírez


domingo, 14 de julio de 2013

CAÍDA AL BORDE



Quisiera estar en la isla que es tu abrazo,
en la comisura de tus labios, embebido
en tu amparo olvidar que existo
olvidar que soy un manojo de tirones
de caídas al borde de la pincelada
de pérdidas y de encuentros...

La mano sesuda trocó la decencia
se puso del lado del mundo
de la justicia comprada... 

Quisiera tener ojos para no ver 
la inmundicia, ni señalarla juicioso,
quisiera tener pies para no correr 
al precipicio de la incordura,
quisiera tener voz 
para no negarle
tres veces...

Quisiera estar en la lumbre de tu mirada
en el cause de tu embelezo, suspendido
en tu libi-divinidad olvidar que existo
olvidar que soy un manojo de tirones
de caídas al borde de la pincelada
de pérdidas y de encuentros...



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Escrito por Rodolfo Gerardo Oreamuno Ramírez