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domingo, 16 de febrero de 2014

UN PESTAÑEO DEL SUEÑO



La inmensidad, lo que está de paso
lo que embebe nuestra mirada
y lo cubre todo soberana.

La inmensidad, lo que está de paso
Lo que sueña la mente colectiva
como una película interminable
-hasta que se termina-
lo que se postra en nuestras narices
como un campo de infinitud
inabarcable…

Esa inmensidad que se abre,
que se extiende,
que se inventa un nombre
imposible de contener
ni con la astucia de un mago
escondido detrás de su ilusión.

La inmensidad,
contenida en la lágrima del mar
que resbala el cutis del universo
como reminiscencia estelar,
huella indeleble,
memoria de lo que somos
-y no somos-

La inmensidad nos habita,
nos hace únicos dioses
de este momento de ahora
donde confluye la vida
que es de la muerte.

La inmensidad nos revela
el paisaje perecedero
-que acaba y vuelve a empezar
en la rueda galopante
como caballos halando mil soles-
de la vida que se reinventa a cada minuto
en esta inmensidad
reducida en un pestañeo del sueño.


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Por Rogeo Ram


miércoles, 12 de febrero de 2014

AMAR ASÍ VALE



Con el amor desbordado.
Qué otra manera de amar es posible?
Con una alegría que nos sobrepasa,
con un asombro autohipnótico,
alumbramiento de sentidos alertas
que descubren lo incognoscible.

Amar con tal magnificencia,
es sencillamente amar de verdad ¡

Con el amor desatado.
Qué otra manera de amar es posible?
Con las manos extendidas libertas
con la rebeldía preñada de ternura,
expansión de la energía amatoria
que eleva diáfana la conciencia.

Amar con tal fidelidad ,
es simplemente amar de verdad ¡!

Es el amor unificado en nuestras conciencias
como una burbuja que contiene todas las burbujas,
como un bosque que contiene todos los abrazos,
como un sueño que contiene todos los milagros.

Amar así vale toda la alegría de nuestros corazones.

Amar así vale toda la paz del mundo.

Amar así vale todo el silencio,
todos los despertares cuánticos
que emergen del ser y no ser
de todas las idas y venidas,
del dar o no darse incondicional
de todos los caminos recorridos,
del amor floreciente que es como un jardín,
uno tiene que hacer el trabajo diario
para que todo lo que anida ahí,
tenga las mejores condiciones
para desarrollarse autónomamente.

Es el amor que se desborda.
Es el amor que se desata.
Es el amor unificado.


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Por ROGEO RAM