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OREA IMPRESO

Artículo de Opinión en PERIÓDICO EL OCCIDENTAL, Alajuela, Marzo 2012



Un día más en el calendario.

Acaba de pasar un febrero bisiesto, este año tendrá un día más,  sin embargo pareciera que no es un día más para recordar a nuestros héroes y libertadores, ya que ante el natalicio de Don Juan Rafael Mora Porras (8 de febrero 1814) y del General José Joaquín Mora Porras (21 de febrero de 1818) guardó silencio la única Institución Nacional y Centroamericana que por decreto constitucional tiene el deber de mantener vigente la memoria de la Campaña Nacional 1856-1857 y por lo tanto la de los protagonistas de semejantes hazañas heroicas, con el olvido se fusiló de nuevo dos de las más grandes figuras de la Guerra Patria.

¿De qué se trata el juramento de mantener viva la memoria de los hechos históricos más relevantes de nuestra Nación y Centroamérica, de la gesta heroica liderada con moralidad, disciplina y valor por aquellos gloriosos y preclaros personajes, compatriotas que no titubearon de hacer lo que corresponde y cumplir con sus obligaciones y responsabilidades de sus cargos con pleno conocimiento de las implicaciones de sus actos, con compromiso, valentía y honor?

Uno de nuestros héroes y Libertador de la Patria Don Juan Rafael Mora Porras no nació en un año bisiesto, pero si fue en 1860 en que en ese año de 366 días, fue vilmente fusilado por traidores, personas que con intereses espurios le asesinaron igual que a su cuñado el General José María Cañas. Un día más de dolor e indignación, un día más de intriga e ingratitud y perjurio, un día más de vergüenza nacional,  un día en que se comete el más oprobioso crimen político de nuestra historia.

Aquella Costa Rica heroica sí marchó a la guerra en un año bisiesto, 1856, año en que fuimos atacados por otro invasor, el cólera morbus, causante de la muerte de cientos de héroes y miles de personas en todo el país, un día más de tragedia, de sufrimiento y de lucha por nobles ideales, un día más de coraje desenfrenado y amor por la patria, un día más de guerra por la libertad y la justicia en nuestro amado terruño.

Nuestra historia no son solo hechos que se deban celebrar como efemérides obligatorias por parte de las Instituciones creadas para tales fines, nuestra historia está revestida de una infinidad de acontecimientos trascendentales que se vinculan íntimamente con personajes que hicieron propio su destino de convertirse en mártires de nuestra patria,  y merecen ser recordados cada día de nuestras vidas porque gracias a ellos Latinoamérica fue liberada de las garras nefastas que la amenazaban con el destino manifiesto de una potencia expansionista y esclavista. Recordemos con orgullo, que tales huestes filibusteras partidarias de la esclavitud no pasaron de Santa Rosa, donde se libró la primer batalla libertaria en suelo Nacional.

Costa Rica sigue siendo flagelada todavía por esa casta impía de traidores que persiste en las venas desalmadas de sus malos hijos, de sus malos gobernantes, de sus malos funcionarios, de quienes olvidan resaltar y honrar a los hombres y mujeres valientes a quienes les debemos tanto.

¿Y este, que es un año bisiesto, en ese día de más que nos regala el calendario, que piensa usted hacer por la patria?


Desde la voz de mi conciencia





por Rodolfo Oreamuno Ramírez
Corrección de estilo y edición Gloria Serrato