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La construcción del futuro por una Costa Rica que se transforma.

                                                                                Alajuela, 26 de marzo del 2012.


Evocación de un sueño

Cuando uno se queda sin sueños, sin ideales la vida entera se convierte en una ciénaga estéril donde la pérdida de sentido va acabando lentamente con todo rastro de vitalidad. Cuando los sueños se abandonan o se arrojan al despeñadero de la decandencia vamos deteriorando todo lo que tocamos imposibilitándonos el derecho a evolucionar, a ser mejores personas. Sin embargo cuando los sueños y los altos ideales nos inspiran surge una gran fuerza vital capaz de desprendernos de todo aquello que obstaculiza nuestro crecimiento y evolución. Cuando uno evoluciona y toma conciencia de esto, el mundo, la sociedad también progresa y se amplia ese marco en el que opera la conciencia colectiva. Los sueños nos ofrecen la oportunidad de descubrir lo desconocido, de enfrentar las dificultades confiando en uno mismo sin temor a fracasar, porque cuando uno lucha por un ideal desde la verdad del corazón unificado con la  fuerza del intento compartido por muchos,  nuestra mejor fortaleza es saber que lo conseguiremos.

Yo tengo un sueño que quizá podamos compartir y como costarricenses les pido toda su complicidad en este asunto de hermanos reuniéndose por la patria que somos, un conglomerado de ideales que han deslumbrado el orbe desde aquellos tiempos en que se erigió nuestra soberanía y se enraizó nuestra idiosincrasia como un pueblo de noble corazón que supo respetar los derechos individuales para gozar de nuestras libertades inalienables y siendo soberanos de nuestro designio trabajar por construir un futuro venturoso de progreso, justicia y dignidad.

Nuestros héroes y heroínas también tuvieron un sueño cuando este pueblo de paz fue obligado a llenarse de sangre como un sacrificio extremo e irrenunciable, porque fuimos amenazados por el dominio expansionista y esclavista de la crueldad aquella que propugnaba atrozmente el destino manifiesto. Ahí se fundó la conciencia nacional y la latinidad para todos los pueblos hispanoamericanos. Esa fue una época en donde los sueños vencieron y nuestros compatriotas se llenaron de gloria.  Ahí logramos arremeter contra las garras de mal proveniente del norte al mismo tiempo que se lograron neutralizar las fuerzas traidoras constreñidas dentro de nuestra propia cuna, aunque solo por un tiempo ya que fueron éstas las mismas fuerzas que acribillaron vilmente al protagonista de la epopeya más grande de nuestra historia General Capitán Juan Rafael Mora Porras. Pero los ideales del insigne Libertador de la Patria prevalecen y nos inspiran.

Desde entonces el prócer nos ha alertado con su incuestionable genio y valor, y hemos librado muchas otras batallas desde adentro, no tan funestas como lo fueron las de los pueblos hermanos centroamericanos, con sus guerrillas y sus ejércitos y sus constantes manifestaciones de violencia contra su pueblo, aunque sí hemos visto en peligro el derecho a la paz, la libertad y a un destino dichoso en esos lamentables desencuentros de nuestra historia republicana, y ahora sabemos que en medio de la incertidumbre y la conspiración perversa hemos sabido sostener los ideales sagrados en el punto más alto donde se mantienen intactos y nos iluminan la frente altiva, el corazón valeroso y el espíritu pacífico y cierto capaz de construir nuestro futuro.


El desafío, conocer es liberar.

El mundo cómo lo conocemos hoy esta arruinado. Los líderes políticos, financieros e industriales han   provocado miseria y desolación a su paso. Para Costa Rica el siglo XXI llegó convulsionando su primera crisis como resultado del olvido de la ruta costarricense y las desiciones de los gobernantes de finales del siglo anterior e inicios del presente. Sistemáticamente nos fueron amputando aquel Estado benefactor que fue construido por el gesto heróico y las acciones de amor por la patria de esa larga lista de beneméritos costarricenses y otros tantos cientos de hombres y mujeres anónimos que antepusieron los ideales comunes a los intereses individuales, todas ellas y ellos hijos preclaros que aportaron sus conocimientos y anhelos a la construcción de una digna nación cuyos méritos y obras forjaron una Costa Rica ejemplar para el mundo entero. Sin embargo en las últimas décadas surgieron gobernantes que se apartaron de la voluntad popular y gobernaron contra ella, violentando el pacto social estableciendo una agenda ruinosa por medio de los planes de ajuste estructural, las privatizaciones, la entrega de los recursos naturales a grandes corporaciones, el abaratamiento del empleo, el endeudamiento, el desmantelamiento de las leyes de protección social, laboral y de las instituciones del Estado, provocando sufrimiento colectivo, indiferencia, desigualdad económica, política, social y cultural que son la agenda desvergonzada de la crisis de toda la América Latina.

Gobiernos que se han erigido por el engaño que supone esta demagógica y asfixiante democracia neoliberal que hace impune el terrorismo de Estado y declara la guerra a las luchas populares que amenazan su dominación perpetrada a lo largo y ancho de nuestra América empobrecida y valiente, que ha sido capaz de aguantar tantos años de abuso y explotación. Nuestras sociedades latinoamericanas han experimentado tanto dolor, los modelos de desarrollo se establecieron alrededor de mentes involucionadas que con su violencia gestaron las crisis que atravesamos y causaron desarraigo, desesperanza, ignorancia y confusión.

Hoy seguimos siendo amenazados por la globalizadora fuerza de ideologías opuestas a nuestro desarrollo de justicia, equidad y paz social. En el interior se ha consolidado una clase política y económica tiránica y codiciosa, con ansias de poder, más interesada en sus propios beneficios y que además, comulga con los intereses de las gigantescas empresas de la aldea global, fomenta el hiperindividualismo y el hiperconsumismo, destruye la naturaleza, promueve la decadencia del nuestro sistema educativo, de salud y la seguridad ciudadana.

Las mentiras instauradas a través de la amenaza y el miedo para la dominación de nuestro pueblo son el motivo para cuestionar a los que ahora están al frente del Estado. Los políticos que nos gobiernan ya no pueden sostener sus falsedades, nuestras miradas son cuestionadoras sobre sus acciones y los costos que significan para continuar en el poder, ya no podrán comprar con dinero y mass media las conciencias legítimas que se levantarán para derrocarlos con la paz y la dicha de hacer valer nuestro derecho de elección.  Será tan contundente, que esperamos se  marchen a su ruina solos sin el pueblo que los siga.

Nos han tenido acostumbrados al engaño que cada 4 años con su gran capital promueven los candidatos presidenciales quienes se venden como productos del supermercado, con la manipulación mediática y la maquinaria propagandística que nos obnibulan. Contratan expertos que aplican las técnicas del marketing millonario trasgresor de inteligencias y nos ofrecen todo tipo de slogans estériles, simplistas y enajenantes que ciegan y confunden las conciencias dúctiles tan enclaustradas y oprimidas  que se dejan seducir por semejante bombardeo publicitario, es decir, juegan como gatos con el ratón haciéndole creer que escapará de sus garras cuando lo dejan correr mientras se divierten en su caza, juegan con la miseria y la ignorancia de su gente. Traicionan con su ambición y contaminan nuestras mentes con los valores dominantes de la codicia, la competencia y la acumulación, y una idea de progreso que no llegó ni llegará a los estratos mas humildes mientras nos sigan gobernando con acciones que tienden más bien a ampliar la brecha entre los que cada día tienen menos y los que llenan sus millonarias cuentas bancarias con indolencia y desprecio, condenando a nuestra culta clase media a desaparecer lentamente mientras crece la pobreza y la ignorancia.

Podemos sentar las bases de una experiencia de aprendizaje fundada en el amor y la comprensión. Podemos elegir por un cambio de conciencia, por la construcción del futuro de una Costa Rica que se transforma y evitar de una vez por todas que continúen en el poder las personas que han acarreado dificultades en nuestro desarrollo, que una y otra vez también, se quieren beneficiar de esa explotación del sistema capitalista y las políticas neoliberales excluyentes que nos han llevado al camino de la miseria y el consumismo con ese paradigma económico dominante que propende al crecimiento económico a cualquier costo y que estimula la acumulación y la avaricia de las grandes corporaciones.

Estamos contentos porque tenemos 23 meses para mirar el circo político de los adversarios y darnos cuenta de las máscaras del derroche desesperado y la malacrianza exacerbada de las personas que aspiran al poder una y otra vez y que lo han alcanzado doblando brazos y comprando conciencias para su propio beneficio ya por varias décadas, cuando llegan al poder convierten sus puestos de servicio en puestos de privilegio y demuestran con sus actos de un gobierno a otro que no nos han sabido escuchar, o lo que es peor que no nos quieren escuchar. Pronto sabremos sus nombres definitivos. Y nosotros los que tenemos por partido una única bandera tricolor Azul, Blanco y Rojo sabemos nuestros ideales intactos, incorruptibles.

Quizá todavía parezca un planteamiento ingenuo, pero fértil, porque es un llamado a la responsabilidad de cada uno con el compromiso de hacer algo al respecto, de dar un paso atrás para mirar con claridad y darnos cuenta que un gran cambio debemos provocar para construir un futuro próspero y feliz para las nuevas generaciones, para darnos cuenta que es necesario avivar la luz del amor por la patria en nuestras mentes y acciones, y en las mentes y acciones de quienes nos gobernarán conduciéndonos al progreso de nuestra nación.

Ese primer paso hacia ese rumbo iluminado inicia con una muestra de patriotismo pacífico que construya un futuro venturoso en democracia acorde a nuestro pensamiento sensible y cultivado por la convicción de que la paz es la bandera de triunfo para una multitud de ciudadanos descontentos e indignados y una vez más, alcanzaremos la victoria de sublimes ideales contra la amenaza manifiesta del antipatriotismo y la maledicencia de quienes nos quieren seguir gobernando en perjuicio de la paz que aún estamos dispuestos a defender con la paz y el ejercicio democrático.

Seremos capaces de defender nuestros sagrados derechos antes de que el rumbo a la decadencia sea irreversible.


Surgirán los custodios de nuestros sueños

Se hace imprescindible una opción patriota que nos conduzca a una realidad más profunda y verdadera lejos de la caverna de mentiras e ilusiones que nos ha maniatado como realidad ineludible.

Se hace impostergable una Declaración de Paz por un movimiento dichoso contra el antipatriotismo para enaltecernos con nuestra voluntad libre de cambiar este país que ha sido sistemáticamente saqueado por esa masa sin moral de los diferentes partidos que han gobernado en el reciente pasado legitimando el miedo, la mala educación, la globalización de la indiferencia y la desinformación, el despilfarro y la corrupción más atroz, la injusticia social y la inseguridad, la violencia y la falta de lealtad y compromiso por la patria. Se hace necesaria entonces una elevada conciencia crítica que provoque la transformación ciudadana en aras del ejercicio directo, consciente y planificado de una colectividad emancipada de las cúpulas que han empobrecido y mutilado un país tan rico y los sueños de su pueblo.

Si sucede una gran conformación política sin las banderas del pasado, sería indiscutible el poder que tendríamos para derrocar por la vía democrática y pacífica esta turba de políticos deshonestos que tienen maniatado el desarrollo y la vida nacional. Porque sabemos que el desarrollo depende de cómo mejora la calidad de vida de las personas, estamos seguros que sin un cambio de timón ese desarrollo solo llegará para un número reducido de beneficiarios, mientras la gran mayoría continuará el rumbo de la miseria.

Se hace necesario la incorporación de una cultura más poética que sea capaz de sorprender y desnudar preciados valores que revelen sin sombra de duda la intención de corregir los errores del pasado en aras de reconocer los derechos de una humanidad excluida del desarrollo, la libertad y la alegría, el amor y la mansedumbre de sus fraternos gobernantes. Una cultura amorosa y honorable donde cada uno sea coherente consigo mismo y actúe de acuerdo a la creencia profunda de que cualquiera de nosotros tenemos el poder de provocar un cambio histórico sin precedentes.

Es tiempo que se constituya una unión de fuerzas patrióticas comprometida con la transformación que necesita Costa Rica para reinventarse en un futuro de justicia social y desarrollo armonioso en todos los ámbitos donde la solidaridad, la cooperación y la compasión sean los valores que nos guíen, donde predomine la decencia, el genio y el honor, que no sea una alianza electorera llena de oportunistas que piensan en su única conveniencia y sobrevivencia política. Que no sea una burla más a la voluntad popular, que hagan un juramento honorable con ética y dignidad donde se comprometan a contribuir con la creación de una nueva Costa Rica.

Una fuerza nueva de políticos capaces y honestos. Que sea una gran fuerza progresista conformada no por partidos políticos oportunistas que se aferran todavía a sus estructuras de poder anquilosadas en mesiánicas pasiones y líderes gastados, que más bien deberían renunciar a sus intereses y posiciones partidarias y personales y asumir el compromiso patriota por Costa Rica, bajar la cabeza y servir al movimiento desde otras esferas y demostrar respeto a nuestra inteligencia en el acto de asumirse responsables y asumirse héroes renunciando a aspiraciones de puestos de poder o protagonismo de imagen en la promoción de una nueva alternativa eminentemente patriótica que  aspire a lo que se ha tornado imposible mientras hemos estado fraccionados en beneficio de la corrupta clase política que ha gobernado por mas de 25 años y que han revertido la pureza del sufragio con la máxima peligrosa que se erige como verdad en todas las democracias del mundo, que solo es posible triunfar en las elecciones aquella élite que tiene el dinero para ganarlas, y no las ideas y las propuestas de bien para la patria acorralada y cada día menos idolatrada

Construir una mayoría sólida hacia la democracia más participativa de nuestra historia, cuya nueva opción franca constitucionalista y patriótica comprenda un punto de equilibrio renovado en el centro ideológico progresista y solidario que no tenga como objetivo limitado el revanchismo político y simplista de quitar del poder a determinados partidos antipatriotas neoliberales, o de restringirse con un cambio superfluo sin propuestas concretas y posibles, sino que exista un objetivo amplio con visión de futuro y capaz de atender los verdaderos desafíos y los problemas nacionales que han ido creciendo a lo largo de los últimos tiempos de olvido de la ruta costarricense.

Depositaremos en estos hombres y mujeres de bien la confianza en la buena fe de sus propósitos y sabemos que serán fieles a su juramento y no dudaremos de los fuertes vínculos que nos hermanan en esta justa y oportuna construcción de la Costa Rica del futuro.

Con vehemencia podemos ejercer el verdadero poder de la democracia, es decir, el poder que viene del pueblo por el pueblo y para el pueblo libre y solidario.


Un sueño más, un compromiso inquebrantable:

Rehacer la patria con políticas solidarias, con un programa común de articulación programática que permita la unificación sólida exenta de intereses menguados que la fraccionen, limiten o se conviertan en instrumentos para la coacción y la traición. Un verdadero compromiso honorable e inquebrantable por el bien y la concordia nacional en todas las esferas de la vida de nuestra sociedad. Un concierto de intereses sanos que reformen el modelo ruinoso que ha convertido a este país en un antro fértil para el crecimiento de la desigualdad, la corrupción y la violencia e inseguridad del capitalismo voraz que se ha implementado en beneficio de las transnacionales y los grandes capitales particulares de la región, que nos ha usurpado el derecho a vivir en una sociedad más humana y más consciente, más justa y solidaria con políticas de equidad, justicia, seguridad alimentaria, protección del patrimonio natural, cultural e histórico, y nos ha ido igualando poco a poco a las realidades desafortunadas de nuestros pueblos hermanos obligándonos al olvido de la Costa Rica aquella que ha sido pionera en diversos campos del desarrollo social, la salud y la educación, que se ha distinguido por su progresismo afortunado y solidario y que hoy puede volver a hacer historia ante el actual desafío global en la definición de una economía del siglo XXI que sirva de ejemplo al resto del mundo.

En un camino postrero sin duda con genio y juicio iluminado redefiniremos y actualizaremos nuestra constitución de acuerdo a las exigencias de nuestro tiempo. Costa Rica será capaz de determinarse nuevamente como una nación libre y soberana de su destino y será capaz de mirar hacia dentro nuevamente para favorecer a las economías locales y regionales y responder a una integración fundamentada en  una justa  cooperación internacional y en una economía solidaria con los países latinoamericanos, con quienes compartimos una misma historia y una misma cultura y los mismos ideales emancipadores. Recordemos que participamos del mismo proceso de constitución del Estado y que esta latinidad fue bautizada gracias al triunfo iluminado en otrora en la epopeya librada  en la lucha de nuestra segunda independencia en 1856-57 por nuestros compatriotas, héroes y heroínas que dieron sus vidas en aquella gran Guerra Patria contra el nefasto filibusterismo que pretendió esclavizarnos en aquellos años por la fuerza de sus armas y la violencia de sus intenciones.  Proceso aberrante que con el paso del tiempo cambió de forma pero evidentemente el fondo de las políticas económicas impuestas a nuestros países hermanos y el nuestro por medio de los tratados de la miseria y el libre mercado cuentan con el mismo sello expansionista explotador y la idéntica fuerza permanente arrasadora de la soberanía como lo fue durante aquella página oscura de nuestra historia, provocando ahora el retroceso ideológico-cultural de nuestra nación y erigiéndose en perjuicio de nuestros derechos, garantías y libertades, haciendo proliferar la discriminación social estableciéndose una especie de tiranía del mercado invasivo que ha generado cambios contundentes en las ideas, valores y actitudes de los costarricenses.

Así que, de la misma manera que hace mas de 156 años nos unimos en una Campaña de lucha patriótica armados hasta los dientes… hoy es por la vía democrática, sin armas pero con el mismo ideal y con la paz como la única bandera posible, por lo que el llamado es ¡a las urnas todos y todas! y que nuestros hermanos mas conscientes, los estadistas, personalidades sociales e intelectuales, líderes de la política honesta, constitucionalista y patriótica de hoy, los hijos e hijas predilectas de ésta gran nación que tendrán el orgullo de liderar esta tarea de unificación e interrelación de sus estructuras verticalistas hacia una composición horizontal, autónoma y participativa e inclusiva de un movimiento reivindicativo unitario y plural nos muestren el camino en donde convergen amplios sectores de la sociedad civil y la gran diversidad de movimientos sociales y que tengan la capacidad conciliar sus ideales de lucha de sus diferentes campos de defensa por los derechos humanos, los recursos naturales, las instituciones públicas, la salud y la educación, la seguridad alimentaria, la diversidad sexual, movimientos de mujeres, indígenas, del mundo cristiano, agricultores, trabajadores, estudiantes y jóvenes, movimientos culturales  que logremos construir una tendencia única social y política, alternativa que sea capaz de conquistar el poder del Estado para ponerlo al servicio de los cambios democráticos congruentes con el triunfo de nuestros ideales.


El sueño nos unifica y nos hace invencibles

El mundo entero ha iniciado una transformación que va a llevarnos hacia la consecución de un nuevo estado de abundancia y soluciones efectivas a los grandes problemas de la humanidad. Los seres humanos estamos evolucionando desde el ser individual, único espacio posible donde emana la unificación de nuestro intento colectivo. Es la hora de tomar un nuevo rumbo que nos conduzca hacia un consumo razonable donde todos y todas logremos satisfacer las necesidades vitales sin exclusión. Es hora de una nueva educación global e integral donde podamos  desarrollar el nivel de conciencia, cultivar la creatividad, potenciar el desarrollo individual y colectivo y elevar la percepción del mundo hacia el bienestar común, son estas las exigencias de nuestro nuevo siglo.

Estamos frente a una gran oportunidad global de hacer progresar la visión de patria libre, justa y solidaria de una manera democrática y pacífica acorde con una nueva sensibilidad creciente en todo el mundo. Demostrándonos el poder que tenemos como pueblo sensible e inteligente haremos un gran cambio de conciencia, durante muchos años hemos estado atrapados por una corriente vertiginosa de transformaciones sociales y culturales que han ido en detrimento de la paz y la concordia, de la justicia y la solidaridad, de la autonomía y la libertad componentes fundamentales de nuestros ideales forjadores de la Costa Rica histórica amada por los habitantes locales y del mundo. Nos han acorralado sumiéndonos en un sistema ruinoso, de carencia y limitación y ha llegado la hora de despertar a la creatividad y la abundancia.

Estos son los tiempos que estábamos esperando, es ahora más que nunca que podemos unir nuestras ideas y nuestras acciones en defensa de la verdad, la paz, el amor y la concordia nacional. La democracia sí existe aquí ahora, hagámosla, esta es nuestra más perfecta herramienta de esperanza. Unifiquemos todos nuestros esfuerzos a favor de una contundente victoria de los valores costarricenses de solidaridad y visión iluminada.

Por una Democracia participativa que retorne a su poder originario, que reivindique nuestro sagrado derecho al sufragio. Es un llamado a unificarnos para evitar que nuestro nuevo enemigo nos divida y aleje de nuestra esencia, pues los esbirros se han afincado y engordado con sus ansias de poder político y económico, institucionalizando la mentira y subyugando a un pueblo rico que merece recobrar su justo lugar, avivar su propio valor, ampliar sus horizontes intelectuales y creativos, recobrar el reconocimiento de lo que somos en el concierto de las naciones, estar de nuevo a la vanguardia en la creatividad económica, en la sociedad del futuro que se conduzca hacia la justicia social y ecológica.

Seamos protagonistas de la construcción de una Costa Rica que se transforma pacíficamente con ideas progresistas, ejerzamos el derecho de elegir por una concordancia política de intereses patrióticos de bienestar social, desarrollo inteligente y sensible que expanda los horizontes y retorne a lo humano, a la tierra, a los valores que merecemos exaltar, en pro de un país que este a la altura de sus ciudadanos.

Elevaremos nuestros pensamientos y sentimientos, uniremos corazón y mente en un estado de armonía y de justicia, nos alinearemos con entusiasmo en relaciones horizontales y transversales los unos con los otros en perfecta calma, veremos la llama de la conciencia colectiva encenderse y superar las antiguas capas que nos mantuvieron separados y en carencia, seremos conscientes de ser co-creadores de un nuevo mundo, atraeremos torrentes de energía de compasión y de luz a nuestros hogares, a nuestras comunidades, a nuestra sociedad entera.

Salgamos a la revolución del amor y el respeto, demarquemos de una vez por todas, el destino iluminado que queremos. La única manera de hacer patria es haciendo un cambio democrático. Salgamos a defender a la patria. Antes de ir a las urnas vamos a analizar a las personas que quieren nuestro voto. Demostremos el amor a la justicia y a la libertad que hierve en nuestros corazones.

Somos muchos los que no vendemos nuestro derecho a hacer un cambio en la forma de gobierno por una “bolsa de diario” o mantener un empleo medio o una beca en el extranjero. Somos más los sencillos pero honrados, que aquellos que se han enriquecido con el erario público. Somos más. Y es hora de que hagamos nuestra transformación, que evolucionemos hacia la democracia participativa.

Hagamos un cambio real, coadyuvemos a que las personas que llevemos a los puestos de liderazgo sean aquellas que muestran una conciencia elevada, un conocimiento amplio de cuales son los nuevos retos y sus nuevas soluciones, y una comprensión de las mejores formas de convivencia que se requieren aquí-ahora.


Nos quedan tan solo 23 meses para lograrlo.

Para alcanzar estos ideales necesitamos de la más profunda verdad sobre nuestros hombros, en nuestras manos está el futuro: el abismo o el triunfo de nuestros sueños intactos. Resolver estos desafíos implica una enorme responsabilidad, ir a la raíz de la crisis y resolver las necesidades del pueblo, solo así seremos parte de la nueva sociedad costarricense del siglo XXI. De esta manera seamos inspiración para otros pueblos.

En nuestros corazones albergamos al héroe que estamos destinados a ser, lo lograremos si y solo sí nos comprometemos a rehacer el mundo con la mano solidaria y franca en fecunda labor, nuestro puño liberado de la ira y las armas que en el pasado causaron inestabilidad y dolor. No podremos conquistar el futuro haciendo lo mismo que hicimos en el pasado, reeducaremos a nuestros infantes y jóvenes para que sepan reconocer el valor de su historia, de su cultura e idiosincrasia, para que crezcan con una educación creativa donde se estimule el desarrollo del pensamiento propio, de ideas originales que tengan valor donde la colaboración de las mentes unificadas sean capaces de crear un nuevo estado de cosas.

Ha llegado la hora de re-encontrarnos con nosotros mismos, y de actuar en el camino de la reconciliación y el entendimiento, de comprender cómo cada uno tiene el poder de hacer la diferencia y descubrir nuestra capacidad de decidir rumbos nuevos posibles para el bienestar consciente de nuestra sociedad. Es hora de despertar y unir todos los esfuerzos individuales en una propuesta común donde su constitución sea un ejercicio de libertad y transparencia.

Y ya no queda otra lucha que la de la conciencia y el ejercicio directo de la voluntad del pueblo decidido, sensibilizado e inteligente. ¡A las Urnas! tenemos tiempo suficiente para crear conciencia cada uno... en cada una de nuestras acciones, ustedes y yo tenemos la herramienta de la creatividad, el amor y la esperanza... ideales emancipadores que prevalecen en este terruño de bendiciones y lucha en amor y paz por la equidad y conciliación entre las personas, los pueblos y las naciones, adelante!!, somos parte de la memoria que nos recuerda el camino del futuro.

¡A las Urnas! por un voto consciente y solidario.


Por Rodolfo Oreamuno Ramírez

Corrección de estilo y Edición: Gloria Serrato.