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Por una sociedad libre y amorosa


Este país no está preparado para hacer un cambio radical de la noche a la mañana. El pueblo costarricense tiene la sensación que las cosas no están tan malas. Hay cientos de personas que viven con una cierta comodidad, aunque en muchos casos, una comodidad prestada, de alquileres, tarjetas de crédito, chanchullos y otras mordidas en el anonimato y todo el peso sobre las espaldas, las culpas y remordimientos del estado bipolar y contradictorio de sus vidas... no se dan cuenta que trabajan para alimentar a un sistema de producción-explotación miserable, que somete a una mayoría y privilegia a unos pocos.

Este país tiene voces patrióticas que actúan solas, en algunos casos han surgido luchas alrededor de temas aglutinadores que nos han permitido descubrir que no estamos tan solos actuando. En esas ocasiones llegamos a creer que el camino está hecho, y vamos bien, nos llenamos de esperanza y sentimos un alivio, a pesar del fracaso cotidiano cuando nos enfrentamos a la realidad y vemos como se sigue desbaratando nuestra sociedad.

Siempre es posible que suceda lo inesperado, un sorpresivo despertar de masa crítica que se plante con vehemencia y sin titubeos siendo miles y miles en las calles, pero tendrían que ser miles, en serio, muchos más que los que salen a celebrar los triunfos de la selección nacional, por estos días record en consumo de alcohol, otras drogas y violencia intra-familiar. Solo así, con un magno despertar de conciencia se podría exigir un cambio radical. La gesta heroica popular del siglo XXI, sin caudillos. Como protagonista el pueblo en las calles pacíficamente pero con el puño levantado. Sería el nacimiento de nuestra Tercera República.

Pero no, eso sería un milagro, y mi fe y mi realismo no llega para tanto a creer que algo así fuera posible. De otra manera sería con sangre, y eso pareciera este país no lo quisiera. Aunque ya suman algunos muertos directos entre ecologistas y periodistas, e indirectos todos aquellos que mueren por la asfixia del sistema de empobrecimiento que implantaron en este país tan rico; me refiero a las que se anuncian en los noticieros diariamente producto de la violencia desatada, los asesinatos del hampa o la pobreza extrema.

Unos cuantos patriotas enfurecidos serían las víctimas de un Estado de Shock declarado contra esas voces, la violencia sería respondida con mayor violencia y el país dividido, fragmentado en su ideario y perdido.

Vean ustedes como ejemplo estas redes sociales, notemos que hay publicaciones de personas que llaman a la reflexión y el análisis frío de nuestra realidad, que proponen un diálogo inteligente y buscan alternativas al entendimiento y la comprensión de los unos y otros con sus pensamientos plurales, no hacen mella, son ignoradas, no provocan reacciones porque son bien intencionadas…

Hasta los que se dicen más revolucionarios en estas redes sociales se prestan al juego distractor y prefieren parecerse a perros de pelea sin escrúpulos con argumentos-insultos, con análisis livianos, atropellos contra moral del otro, con juicios y madrazos, cuando lo que exigen nuestros tiempos es que evolucionemos. Es harto conocido que el cambio revolucionario radica en cambiar cada uno desde su individualidad para incidir en el mundo que vemos, en la colectividad. Y aquí en esa red social, con estos espacios secuestrados por la violencia, se refleja que este país no esta preparado para dar el salto, todavía. Las fuerzas en pugna parecen obedecer a un mismo mandato, el shock doctrinal de nuestro sistema hegemónico.

Entonces así las cosas lo que nos corresponde a las voces más conscientes es confiar. No se trata de una fe ciega, como a un dogma o creencia. No. Se trata de una confianza en que nuestros actos -los de cada uno- darán frutos en correspondencia a su propia naturaleza, es decir; que si engendramos discernimiento… eso cosecharemos; que si sembramos compasión y exigimos la verdad y la justicia… eso tendremos, sin embargo mientras sigamos respondiendo al mandato como víctimas autómatas del sistema opresor, con violencia y ataque, cosecharemos odios, división y muerte.

Yo confío, hemos decidido hacerlo a la tica, al suave, este será un gobierno de transición, una oportunidad para todos de demostrar lo que somos realmente y de seguir en la lucha sensible y comprometida por el mayor bienestar para todos, empezando con la familia costarricense, las comunidades y así Costa Rica entera en perfecta armonía con el resto de los pueblos latinoamericanos y del mundo que durante tantos y tantos años han estado bajo el dominio del odio y la demencia humana, pero que deciden despertar como nosotros, desde el corazón, juntos, uno a uno, empoderándonos.

Mientras los que se insertan ciegamente a este sistema doctrinal del odio creyendo tener la razón y amenazando, peleando, insultando, armando bronca, creyendo ciegamente que lo hacen en nombre de un sentimiento patriótico, en nombre de la verdad pero sus bocas y escritos solo reflejan lo que el pensamiento hegemónico manda... mientras los que dicen estar del lado de lo justo demuestren con sus actos bajas pasiones desenfrenadas por su odio interior, su malacrianza y su falta de amor... mientras los que dicen luchar por un mundo mejor sigan cayendo en la ausencia de respeto a las diferencias, la abundancia de expresiones de superioridad, a la carencia de voluntad por el discernimiento y la abundancia de irrespeto y conflicto empedernido, socarronerías, sarcasmos desmedidos... mientras los que publican en estas redes sociales en nombre de un país mejor se limiten a "darle bola" a las provocaciones violentas, a los disparos-palabras al cuerpo de los demás foristas que les adversan y se declaran enemigos ideológicos los unos y los otros con quienes discrepan desde la liviandad de sus argumentos... mientras se ignoren publicaciones bien intencionadas o se interpreten estas como ataques, que por el contrario podrían prestarse o aprovecharse para profundizar sobre nuestra realidad cultural y política... y en cambio prefieran hacer prevalecer el bochinche, los golpes insidiosos de su verbo y la malacrianza expresada en cada publicación que hacen en nombre de un país mejor... mientras eso siga así... el único vencedor será el modelo dominante del miedo, que nos ha conquistado con sangre y el sufrimiento de cientos y miles de nuestros hermanos y a nosotros también a pesar de la ilusión de nuestras mínimas comodidades.

Se dan cuenta lo que les digo, lean en los grupos diversos las opiniones que se expresan, no en los grupos donde ya todos son de los mismos, iguali-ticos bajo un pensamiento único, sea de izquierdas o derechas, o medios “medios en la mitad del centro”, así es muy fácil ponerse de acuerdo, empotrar un líder en un pedestal y seguir ciegamente idearios excluyentes, no yo les invito a ver ese rostro de la majadería que se impone en los espacios inclusivos y diversos donde convergen diferencies pensamientos e idearios, ¡ puros pleitos de patio ¡.

Los mismos de siempre prefieren protagonizar sus siempre escandalosos conflictos que si esto o lo otro, que si el culpable es perencejo o mengano, que la razón es del diablo o de la chingada grande... lo usual en las redes del odio, punzar, atizar el fuego, señalar, difamar, insultar, provocar... así este país, nuestra cultura demuestra estar postrada al poder hegemónico de la doctrina del ataque. Así nada cambiará, no se provocarán las transformaciones urgentes que requiere nuestra sociedad, estas redes sociales son un reflejo de toda nuestra realidad cultural. Hagamos un esfuerzo por ver con ojos compasivos cómo se manifiesta el desamor, la angustia, la impotencia y el caos victorioso que el sistema dominante ha inyectado intravenoso en nuestro mundo.

Tal vez todo esto sea tan solo el principio del fin y este caos sea fricción para desatar un fuego liberador que nos lleve un día a superarnos y evolucionar como una sociedad libre y amorosa. 


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Por Rodolfo Gerardo Oreamuno Ramírez 



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