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RECORDAR ES LIBERAR


20 DE MARZO DE 1856 y ahora.

¿Por qué nadie nos recuerda hoy un hecho trascendental de la historia patria? ¿Acaso no es importante recordar los grandes acontecimientos de nuestra historiografía nacional?

Son hechos históricos sin precedentes en Centroamérica que ocurrieron en Costa Rica y nos dieron identidad soberana, reafirmando el designio emancipador de los pueblos latinoamericanos. ¿Cómo olvidar que el 20 de marzo de 1856 el pueblo costarricense libró una sangrienta batalla contra el ejército invasor y esclavista comandado por William Walker? Esa falange impía traía en sus garras el ideario del destino manifiesto.

Solo 14 minutos duró aquella primer batalla libertaria en suelo nacional, 14 minutos de plomo y furia descomunal bastaron para la gloria de nuestro bien preparado y valiente Ejército Costarricense en manos del altísimo Libertador de la Patria e insigne Héroe Nacional General Juan Rafael Mora Porras.

En este país nadie nos recordó en esa fecha recién pasada, que el 25 de febrero de 1856, el presidente de Costa Rica, Don Juanito convoca extraordinariamente al Congreso para que lo autorice a llevar la guerra a Nicaragua. Dos días después, mediante decreto, el Ejército Nacional de Costa Rica se elevó a nueve mil hombres.

Tampoco nos recordaron, ese día hace pocas semanas, que el 28 de febrero el presidente Juan Rafael Mora Porras decretó no reconocer misión alguna del Gobierno provisorio de Nicaragua y declara que tomará las armas para la defensa de los nicaragüenses del dominio filibustero, hasta arrojarlos de toda la América Central. Tiempo en que el paladín costarricense inspirado en los ideales libertadores latinoamericanistas profiriera su famosa proclama que inicia con su grito de guerra ¡A las Armas!


La historia de nuestro país sería otra, si se hubiera perdido esa batalla, si nos hubieran gobernado los traidores, aquellos que siempre están dispuestos a negociar la soberanía y la dignidad de sus pueblos. Pero gracias a Dios… logramos exterminar hasta el último de los verdugos  que intentaron vilipendiar, robar y asesinar, y nos desafiaron audazmente e intentaron arrojar sobre nosotros sus execrables y ensangrentadas cadenas.

En tiempos en que impera el entretenimiento de las masas para que no piensen, para que no vean, para que no sientan ni tomen conciencia del saqueo en el que se encuentra nuestra nación. En tiempos en que se requieren valientes que inspiren el cambio hacia una realidad de justicia social, calidad educativa y servicios de salud, autonomía alimentaria, política y económica, salvaguardia del medio ambiente y del patrimonio cultural tangible e intangible, estamos distrayendo, divirtiendo y por lo tanto confundiendo al pueblo que fácilmente olvida, porque no tiene quién le recuerde que una vez hubo hombres y mujeres comprometidos por la justicia, la armonía y la libertad que merecemos, y que estos valerosos dieron sus vidas por nosotros.

Oh pueblo mío, qué fácilmente se engaña por que no tiene quién le diga la verdad que se esconde detrás de los tratados y las negociaciones en secreto. Con tanta falsedad incrustada  difícilmente logras mirar la realidad,  por que te ilusionan, te mienten y te condenan a la ignorancia, el conformismo, a las leyes del mercado, su voraz divertimiento y su ambiciosa e insaciable hegemonía.

Ahora es tiempo de hacer lo que debemos y estamos obligados a hacerlo sin demora por amor a la patria, es tiempo de tomar conciencia y pensar en el ideario pacífico y democrático que nos lleve a la salvación de ésta nación conducida al borde del precipicio. Yo propongo que la Re.Evolución tome lugar en las urnas de manera masiva por un voto consciente. 


Por Rodolfo Oreamuno Ramírez.
Edición: Gloria Serrato.